Metodologías ágiles: ¿Tendencia o necesidad?

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Últimamente en el mundo de los proyectos, las metodologías tradicionales se están quedando un poco atrás, por no decir obsoletas, frente a las metodologías ágiles, que están irrumpiendo a pasos agigantados en la mente de muchos projects manager, a la hora de gestionar sus proyectos y llevarlos a cabo en el menor tiempo posible. 

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Esta evidencia no es más que el resultado de los cambios de paradigma de la época actual, que exige acelerar los tiempos de implementación y cumplimiento de objetivos más desafiantes y ambiciosos que los que, quizá para nosotros, se planteaban hace un par de décadas.

Por aquel entonces, las metodologías tradicionales o de cascada representaban el pilar fundamental para gestionar cualquier proyecto, desde los más pequeños hasta los más complejos, pero con el tiempo los directores de proyectos comenzaron a advertir ciertas limitaciones en esta metodología, porque notaban que es muy rígida para ejecutar algunas actividades, ya que obliga a seguir un esquema lineal de comienzo y fin que no siempre era conveniente para ciertos proyectos.

El objetivo de este artículo es determinar si las motivaciones que impulsan a las empresas a elegir las metodologías ágiles parten de una necesidad o una tendencia del mercado.

 

¿Qué desventajas advierten los projects manager en las metodologías tradicionales?

Si bien las metodologías tradicionales son efectivas ya que se orientan a resultados, están bien estructuradas y son las más conocidas, en el día a día actual es muy difícil seguir una secuencia lineal.

Otra desventaja frecuente es que se trata de un modelo que requiere mucho tiempo para notar los resultados, ya que es necesario que la etapa previa haya finalizado para proseguir a la siguiente. 

Además, si durante el proceso del proyecto ocurre algún error en una de las etapas, va a requerir un rediseño y nueva programación que inevitablemente aumenta los costos y el tiempo de ejecución, lo cual para la mayoría de las empresas que buscan resultados rápidos no son rentables estas clases de demoras. 

 

¿Qué ofrecen las metodologías ágiles de diferente?

Las metodologías ágiles utilizan métodos de desarrollo iterativos e incrementales que se ajustan a las necesidades o complejidades de un proyecto. Además, el trabajo se realiza mediante la colaboración de equipos auto organizados y multidisciplinarios, que toman decisiones a corto plazo.

Las metodologías ágiles buscan la interacción cara a cara en lugar de utilizar la documentación para dar cuenta del avance de un proyecto. Este aspecto es uno de los más valorados por las empresas, porque puede generar resultados en el corto plazo y permite corregir errores antes de continuar avanzando. 

Sin embargo, esta flexibilidad no es del agrado de los defensores de las metodologías tradicionales, quienes acusan a las metodologías ágiles de ser indisciplinadas por no requerir documentación y confiar más en las interacciones personales.

No obstante, las metodologías ágiles permiten una rápida respuesta a los cambios y que el cliente pueda intervenir durante el proceso, a fin de que pueda estar al corriente de la evolución del proyecto y si es necesario introducir cambios o eliminar tareas innecesarias que no aportan valor. Aunque estos cambios son convenientes aplicarlos durante el proceso y no al final porque la incidencia de errores es mucho mayor.

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Incorporar las metodologías ágiles: ¿tendencia o necesidad?

Ante este panorama en que las metodologías tradicionales están perdiendo adhesión, el mercado del desarrollo de software le hace un guiño a las metodologías ágiles por las facilidades que promete, por lo que la reducción del tiempo de ejecución y el trabajo colaborativo son dos de las ventajas que ilusionan a los líderes de proyectos para decantarse por un método ágil.

Sin embargo, muchas empresas justamente se ilusionan con incorporar esta metodología y obtener mejores resultados, porque es la tendencia del mercado y una aparente marca distintiva de éxito en la gestión de proyectos. 

Pero en realidad, dejarse llevar siempre por las tendencias del mercado no es lo más recomendable porque, como las personas, cada empresa es diferente y cada proyecto y modelo de negocio también lo es. 

Por esta razón, una buena decisión es atender a las necesidades de una empresa, tanto en materia de metodologías como de software, puesto que lo que va a determinar el éxito o el fracaso de un proyecto es la gente que trabaja, sus ideas y las motivaciones que las impulsa a ser mejores cada día. 

Las metodologías ágiles, al igual que las tradicionales, tienen sus ventajas y desventajas, pero ese parámetro no es un indicador definitivo de la superioridad de una y la obsolescencia de la otra. Ambas son herramientas para ejecutar proyectos y las empresas no deben cerrarse a la opción que promociona la tendencia, sino valorar aquello que una u otra puede aportar como experiencia significativa a la empresa.

En aquellas empresas que están enfocadas mayormente en el cliente y en requerir resultados a corto plazo, las metodologías ágiles pueden proporcionar ventajas. Además, se orientan a los modelos de negocio cuyos proyectos o entrega del producto están enfocados en un alcance variable en intervalos cortos de tiempo definidos

Al establecer tiempo y costos fijos, se reduce la incertidumbre del alcance de los objetivos, porque este se adapta a las necesidades del cliente o los cambios del mercado, algo que no ocurre con las metodologías tradicionales que mantienen un alcance fijo y tiempo y costos variables, en función de un objetivo específico, cuyo resultado puede retrasarse indefinidamente. 

 

Entonces, ¿cuándo es necesario aplicar las metodologías ágiles?

Cuando se trate de proyectos de negocios destinados a alcanzar resultados rápidos y escalables en el tiempo, como las empresas de desarrollo e implementación de software. Amazon, Apple, Google y Spotify son algunas de las grandes multinacionales que hasta el día de hoy están aplicando el método Scrum exitosamente, dentro de las metodologías ágiles. 

De todas formas, si tu negocio pertenece a la industria de la construcción, lo más conveniente es continuar con el modelo tradicional de cascada porque cada proyecto de construcción tiene un objetivo fijo a cumplir y lleva un mínimo de un año, suponiendo que no hubiese postergaciones y costos adicionales. 

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En definitiva, si tu empresa persigue objetivos en el corto plazo y se enfoca en la interacción con los clientes, podrías considerar utilizar metodologías ágiles, pero si tiendes a definir objetivos invariables durante largos periodos, el modelo tradicional se adapta mejor a tus necesidades.  

 

 

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