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Personas. Procesos. Tecnología.

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8/02/26 12:004 min read

Caso Despegar: cuando la tecnología deja de ser suficiente

Caso Despegar: cuando la tecnología deja de ser suficiente
6:41

Durante años, Despegar fue sinónimo de innovación digital en América Latina. Como una de las primeras grandes agencias de viaje online de la región, supo aprovechar el potencial de la tecnología para escalar rápidamente, ofrecer una experiencia de compra disruptiva y posicionarse como referente en el ecosistema digital. Sin embargo, con el paso del tiempo, el caso Despegar también permite analizar un fenómeno cada vez más frecuente en empresas tecnológicas maduras: el momento en que la tecnología deja de ser el principal diferenciador y comienzan a aparecer límites estructurales.

Este artículo no busca cuestionar el valor de la digitalización, sino profundizar en una lección clave para organizaciones que crecieron apalancadas en tecnología: digitalizar primero no garantiza ejecutar mejor después si los procesos, la estructura y la coordinación interna no evolucionan al mismo ritmo.

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Cuando la tecnología deja de ordenar

Uno de los aprendizajes más relevantes del caso Despegar es que la acumulación tecnológica, sin un rediseño profundo de procesos, puede generar el efecto contrario al buscado. Sistemas que nacieron para resolver problemas específicos comienzan a superponerse, integraciones parciales se vuelven críticas y la operación diaria se vuelve más frágil.

En empresas digitales de larga trayectoria, los llamados “sistemas heredados” no son una excepción, sino la norma. Plataformas desarrolladas en distintas etapas conviven con soluciones nuevas, generando dependencias difíciles de gestionar. La tecnología sigue siendo sofisticada, pero deja de ordenar la operación. En este escenario, los problemas ya no son visibles para el cliente en la interfaz, sino para los equipos internos que deben sostener la experiencia prometida.

 

 

Experiencia del cliente vs. eficiencia operativa

Otro eje clave del caso Despegar es la tensión entre experiencia del cliente y eficiencia operativa. En compañías digitales orientadas al consumidor final, la prioridad suele estar puesta en la experiencia: más opciones, más personalización, más rapidez. Sin embargo, cada mejora en el front puede implicar mayor complejidad en el back.

Cuando los procesos internos no están alineados, la promesa al cliente se sostiene a costa de sobreesfuerzo interno. Equipos que compensan fallas del sistema, reprocesos constantes, excepciones manuales y dependencia de conocimiento informal comienzan a aparecer como parte del día a día. A corto plazo, esto puede ser invisible. A largo plazo, se traduce en desgaste, errores y pérdida de eficiencia.

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El desafío de coordinar equipos en organizaciones digitales grandes

A medida que Despegar fue creciendo, también lo hizo su estructura organizacional. Más áreas, más especialización, más capas de decisión. En este contexto, la coordinación entre equipos se vuelve un factor crítico.

La tecnología puede facilitar la conexión, pero no reemplaza la necesidad de procesos claros y responsabilidades bien definidas. Cuando cada área optimiza su parte sin una mirada integral, la organización pierde coherencia operativa.

El caso permite reflexionar sobre un error común en empresas digitales: asumir que la tecnología por sí sola garantiza alineación. En la práctica, sin reglas claras de interacción y toma de decisiones, la sofisticación tecnológica puede amplificar los problemas en lugar de resolverlos.

 

 

Procesos que no acompañan la sofisticación tecnológica

Uno de los límites más evidentes cuando la tecnología deja de ser suficiente es la falta de procesos rediseñados. Muchas empresas digitalizan procesos antiguos sin cuestionar su lógica de fondo. El resultado es una operación más rápida, pero no necesariamente mejor.

En organizaciones como Despegar, el desafío no está en agregar más tecnología, sino en repensar cómo fluye el trabajo, cómo se toman decisiones y cómo se gestionan excepciones. Sin este rediseño, la empresa corre el riesgo de convertirse en un conjunto de soluciones tecnológicas desconectadas. La madurez organizacional aparece cuando los procesos dejan de ser reactivos y pasan a ser deliberados.

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Digitalizar primero no garantiza ejecutar mejor

El aprendizaje central del caso Despegar es especialmente relevante para empresas que hoy están en pleno proceso de transformación digital. Ser pionero en tecnología no inmuniza contra los problemas de ejecución. De hecho, muchas veces los posterga.

Cuando la organización crece, la pregunta deja de ser “qué tecnología usamos” y pasa a ser “cómo operamos”. Sin procesos claros, estructuras adecuadas y criterios compartidos, la ejecución se vuelve frágil, incluso con las mejores herramientas.

Este punto es clave para líderes que siguen invirtiendo en soluciones tecnológicas esperando que estas resuelvan problemas estructurales.

 

 

La transición hacia una empresa verdaderamente madura

El desafío para Despegar —y para muchas empresas digitales maduras— es atravesar una transición compleja: pasar de una lógica centrada en tecnología a una lógica centrada en capacidades organizacionales. Esto implica revisar procesos, simplificar estructuras, mejorar la integración entre áreas y construir una mirada sistémica.

No se trata de abandonar la innovación, sino de sostenerla con una base operativa sólida. La tecnología sigue siendo necesaria, pero deja de ser suficiente.

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Aprendizajes para otras organizaciones

El caso Despegar deja lecciones valiosas para empresas de distintos sectores:

  • La digitalización temprana es una ventaja, pero no reemplaza la necesidad de rediseñar procesos.

  • La experiencia del cliente no puede sostenerse indefinidamente a costa del esfuerzo interno.

  • Los sistemas heredados requieren una estrategia clara de integración o reemplazo.

  • La coordinación entre equipos es tan crítica como la calidad tecnológica.

Estos aprendizajes son especialmente relevantes para organizaciones que crecieron rápido y hoy enfrentan problemas de ejecución que no logran explicar solo desde la tecnología.

 

 

Cuando el siguiente salto es organizacional

En definitiva, el caso Despegar muestra que el verdadero desafío de las empresas digitales maduras no es tecnológico, sino organizacional. El siguiente salto competitivo no se logra con más código, sino con mejores procesos, estructuras más claras y una ejecución más integrada.

La tecnología puede abrir puertas, pero sostener el crecimiento requiere madurez. Y esa madurez no se descarga: se diseña, se construye y se gestiona.

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Equipo de redacción de Drew

Somos una empresa enfocada en desarrollar soluciones de valor genuino a otras empresas. Nos apasiona transformar la manera en que las personas trabajan, para ayudarles a desarrollar su potencial profesional. Buscamos ser la conexión entre dos mundos, que durante mucho tiempo no lograban comunicarse: la tecnología, y los negocios, para que sea la tecnología quien trabaje para nuestros clientes, y no lo contrario.

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