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No trates de hacer todo: tu tiempo y el de tu equipo valen más

Escrito por Equipo de redacción de Drew | 26/12/19 16:00

En el cotidiano de tu día como empresario, seguramente te ves obligado a lidiar con finanzas, contabilidad, marketing, leyes comerciales y laborales, procesos administrativos, planificación, sistemas informáticos, redes y otro sinfín de tareas que hacen a tu empresa. Dejar de lado la actividad principal para la que estás en tu empresa (tanto tú como tu equipo) te hace perder tiempo, no te ayuda a ser productivo y, por lo tanto, podrías terminar perdiendo el eje principal por el que estás allí.

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Se puede optar por improvisar sobre la marcha, capacitarse y ser un "hombre orquesta" o buscar a un asesor, experto en el área donde necesites ayuda. Esta última opción, suele ser la mejor y la más directa para poder solucionar el problema de manera rápida y enfocada. Además debes tener en cuenta que contratar ayuda extra te beneficiará en muchos aspectos, entre ellos:

 

  • Podrás concentrarte en crecer.

    Debido a que una oportunidad aparece tras otra, se superponen, molestan y no dejan espacio para aquello en lo que la firma es verdaderamente buena, a algunas empresas les cuesta, aun después de tener bastante tiempo en el mercado, definir claramente su negocio y sus objetivos.
    Si contratas a un consultor externo que conoce el mercado, este podrá identificar las fortalezas de la empresa, relacionarlas con las oportunidades que se pueden presentar y ayudar a distribuir los recursos de forma óptima.

  • El costo de oportunidad.

    Todos y cada uno de sus empleados tiene una actividad específica, y a primera vista, perder usted o algún empleado una semana aprendiendo a instalar una red en la oficina o hacer un curso de liquidación de sueldos puede que parezca una gran forma de ahorrar, pero si se piensa en todo el tiempo que se le roba a la actividad principal de la persona, resulta evidente que por lo general es más barato y eficiente acudir a un especialista.

  • Puedes estar en el "estado del arte" directo, por un atajo.

    Un consultor profesional y especializado seguramente ha dedicado años de estudio para poder lograrlo. Esto hace que la empresa que lo contrata pueda, en un tiempo muy corto, entrar en contacto directo con lo último en la materia en cuestión. Es una gran oportunidad para que todos los involucrados en la empresa se hagan de profesionalismo y buenas prácticas.

  • El secreto está en los detalles. 

    En la era de Google y tutoriales de Youtube, todos los trucos parecen revelados. Sin embargo, el secreto para lograr el éxito en lo que se propone, suele estar en los pequeños detalles, aquellos que vienen de la experiencia del mundo real y que un consultor pone a disposición de la empresa para poder implementar los cambios que sean necesarios.

  • Salir de la "zona de confort".

    El día a día empresarial hace que sea muy difícil cambiar ciertos hábitos contraproducentes y abandonar ese lugar cómodo de estabilidad aparente. Ten en cuenta que un consultor, al ser ajeno a la empresa, puede dar opiniones objetivas y ayudar a producir los cambios que sean necesarios.

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  • Ayudará a generar un lazo con el globo.

     Por lo general, un consultor especializado y profesional ha trabajado con muchas empresas y dispone de numerosos contactos y conocimientos en los segmentos más variados del mercado. Esto puede ser una gran forma de acceder a nuevas oportunidades y contactos.

  • Un mediador para los conflictos.

    En ocasiones, y sobre todo en empresas familiares, existen conflictos interpersonales naturalizados que se interponen frente al éxito del negocio. Ten en cuenta que estos conflictos rara vez se resuelven sin la intervención de alguien de afuera, y que el consultor cuenta con una opinión que es respetada y (obviamente) no toma partido en los debates.

  • Soluciones estándares. 

    Desde adentro de la empresa, a menudo parece que todo problema es nuevo y único, y parece que su solución requerirá de mucho tiempo, pero lo más probable es que un consultor con experiencia ya haya tratado con algo similar en alguna ocasión y pueda resolverlo con un programa que ya sabe que será efectivo y rápido de aplicar.

  • Alguien de confianza para hablar. 

    Muchos empresarios además de usar la experiencia de un consultor externo frecuentemente aprovechan al profesional para hablar sobre el negocio, compartir problemas, temores y ansiedades. Esto sucede porque rara vez algo así es posible dentro de la empresa, por temor a perder autoridad, quedar en ridículo o generar conflictos de intereses.