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'En línea' desde la cárcel: innovación, teletrabajo y resocialización

Escrito por Equipo de redacción de Drew | 14/11/17 17:00

A primera vista, proveer de equipos y conectividad a los internos en una cárcel se ve como un panorama complejo que inspira mucha desconfianza. ¿Qué pasaría si la tecnología digital pudiera contribuir a la productividad y reintegración desde las cárceles? Drew Marketing participó en una experiencia de este tipo. Seguí leyendo y enterate cómo.

Al hablar de TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) e innovación, un centro de reclusión es el último lugar donde se visualizan estos conceptos, ya que balancear los conceptos de restricción y confianza para una población como la de los privados de la libertad, es bastante complejo. Pero, ¿Pueden las TIC proveer espacios para la resocialización de estas personas?

En Colombia, las TIC y resocialización son dos conceptos clave del programa de Teletrabajo para la población privada de la libertad liderado por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia (MinTIC), que desde el 2015 está corriendo su piloto en 5 establecimientos penitenciarios. Este año, se decidió complementar este piloto con un proceso de innovación social que quiso entender las necesidades y expectativas de los internos participantes y los actores principales para así ajustar el modelo del programa y plantear un futuro más acorde a su contexto de desarrollo.

Sobre la iniciativa de teletrabajo

El trabajo a distancia es una tendencia que ha tomado fuerza en el país desde hace ya varios años debido a los múltiples beneficios que esta modalidad provee para empleados y empleadores en cuanto a productividad, calidad de vida y sostenibilidad medioambiental. En Colombia, desde el 2012, el MinTIC se ha encargado de impulsar esta modalidad por medio de documentación y asesoría a empresas y entidades para la implementación de un modelo exitoso. Sin embargo, desde hace dos años se decidió explorar el impacto que esta modalidad de trabajo puede tener en una población como la de los privados de la libertad, no sólo como herramienta para el mejoramiento de la productividad, sino como catalizador del proceso de resocialización que estas personas están llevando a cabo en los diferentes centros de reclusión.

‘Teletrabajo para la población privada de la libertad’ se lanzó en el 2015 como un piloto que pretendía proveer a los centros con infraestructura, capacitación y contactos para lograr que los internos certificados como teletrabajadores lograran ejercer una labor productiva con el uso de la tecnología digital. Actualmente el proyecto lleva más de 350 personas capacitadas, y se está a la espera de la aprobación de un proyecto de ley que regula esta modalidad de trabajo para este tipo de población. Sin embargo, los internos capacitados ya adquirieron unas competencias digitales que son imprescindibles para que cuando salgan en libertad, tengan un perfil acorde a las necesidades actuales de las empresas contratantes.

Añadiendo un componente de innovación social

A la espera de la legislación adecuada, este año el MinTIC, con su grupo interno de innovación estratégica, decidió hacer un proceso de innovación social para refinar el piloto del proyecto entendiendo las dinámicas particulares del contexto carcelario y las necesidades y expectativas actuales de los internos aspirantes y capacitados del programa. Este proceso requirió un trabajo de campo en cinco de los nueve establecimientos donde actualmente opera el programa con la colaboración de los actores internos y externos más importantes para el programa. Durante seis meses se llevaron a cabo entrevistas, talleres y mapeos de información sobre las impresiones, obstáculos, expectativas y ganancias que cada actor veía del programa para llegar a tres descubrimientos fundamentales del proceso:

  1. Necesidad de coordinación permanente entre actores: Debido a las particularidades que el contexto carcelario presenta, el manejo de los horarios, desplazamientos y apertura de salas está en manos de diferentes personas que, si no se coordinan, pueden obstaculizar el desarrollo de este tipo de modalidad laboral.
  2. Aprovechamiento de redes: Si bien los privados de la libertad tienen restricciones de comunicación con el mundo externo a la cárcel, esto no impide que se generen redes entre familiares, amigos y vecinos para comerciar los productos artesanales que producen dentro de cada centro de reclusión. Estas redes son importantes tanto al comienzo de la producción de las artesanías, ya que proveen a los internos de materia prima, como al final de la cadena, al distribuir los productos a diversos clientes externos.
  3. Conexión entre actividades productivas: Algo que las personas ajenas a la realidad de un centro de reclusión no ven, es la cantidad de actividades productivas que conviven en un solo centro de reclusión.  Este proceso visibilizó el potencial que hay en potenciar estas actividades por medio del trabajo a distancia y la tecnología digital.

 De la teoría a la práctica

Pero el proceso de innovación social no estaría completo sin la participación de los internos en una actividad que demostrara el potencial que tienen como teletrabajadores, y a la vez que permitiera entender su forma de teletrabajar y así hacer ajustes pertinentes al programa. Con estos objetivos en mente, el MinTIC planteó un ejercicio práctico para un grupo de internos ya certificados en tres diferentes centros de reclusión.

El ejercicio consistió en la creación de una página web de alguna de las actividades productivas que se llevan a cabo actualmente en el centro. Para este ejercicio, los internos debían distribuir tareas, planear contenidos y diseñar la página con la ayuda de un programa de creación de páginas web. Pero además del ejercicio, se contó con la colaboración de DREW MARKETING para complementar esta actividad con un curso de cuatro clases sobre conceptos básicos de marketing digital que complementarían los conocimientos del grupo de teletrabajadores. Es así como el grupo de internos pudo disfrutar de cuatro videoconferencias con nuestro experto Andrés Perez Españon, especialista en Inbound Marketing, quien pudo compartir ideas y resolver dudas en estos espacios. 

Una resocialización productiva

Si bien, para que existan teletrabajadores oficiales en los centros de reclusión se necesita de la aprobación de la normativa por el gobierno colombiano. Este ejercicio además de permitir entender más claramente cómo se ajustaría la dinámica del trabajo a distancia a un contexto tan particular como es un centro de reclusión, hace que los internos sepan del potencial que tienen con la formación adquirida en competencias digitales, al igual que su capacidad de ejecutar proyectos en grupo que requieren un grado significativo de autonomía y disciplina.

Lo que sigue

En espera de la aprobación de la normativa, el MinTIC quiere contribuir al fomento de la apropiación de la tecnología digital en este tipo de poblaciones no sólo para realizar actividades productivas, sino además para continuar procesos formativos en donde la tecnología pueda acercar a estas personas a realidades fuera de los centros de reclusión.

El programa de teletrabajo seguirá operando en los centros de reclusión, pero además se incluirán formaciones en ciudadanía digital y otros cursos específicos que aporten competencias valiosas a esta población y demuestren que repensar el rol de las TIC de forma innovadora puede volverse una fuente de segundas oportunidades.

¿Qué te pareció esta experiencia? Dejanos tu opinión.