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Competencia más globalizada: ¿cómo evitar quedar atrás?

Escrito por Equipo de redacción de Drew | 7/03/21 16:00

Todo se ha vuelto más global y la digitalización de las empresas ha aumentado la competencia independientemente de la localización de estas. Eso implica un cambio de paradigma para todos con la excepción de aquellos negocios que implican obligatoriamente una presencia física, por ejemplo un taller.

Por este motivo, se está generando una competencia más globalizada entre las empresas a partir de esta transformación digital que está permitiendo una amplitud de mercado, ya que las distancias geográficas dejaron de ser un impedimento para ofrecer sus productos y servicios a más clientes desde diferentes partes del mundo.

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Esta facilidad es la que otorga realizar los procesos comerciales de forma digital a través de diferentes sitios webs, y desde allí a las redes sociales con mayor número de usuarios activos, como Facebook, Twitter, Instagram y LinkedIn. Y cada vez son más las empresas que se deciden a implementar los medios digitales para crear tiendas online y blogs de contenidos de marketing para llegar a más clientes. 

La competencia más globalizada abre un espacio para todas las empresas gracias a la digitalización.

Durante décadas, las compañías mantenían una competencia de mercado física y limitada, pero desde que se crearon las herramientas digitales de gestión empresarial y los canales de comunicación, todas las organizaciones, grandes y pequeñas tienen posibilidad de ampliar sus horizontes comerciales obteniendo mayor alcance y recepción.

Antes, solo las grandes compañías podían expandirse con relativa velocidad abriendo sucursales en distintos puntos geográficos, es decir, que poco a poco se convertían en multinacionales, y sus marcas eran conocidas a nivel internacional. Por entonces, la competencia global era entre las grandes multinacionales.

Ahora que todas las empresas pueden interactuar con sus clientes vía online, se pone en evidencia una competencia más globalizada, casi descarnada, que obliga a estar permanentemente al día, porque cada día es una novedad en cuestión de estrategias empresariales y su aplicación a través de herramientas virtuales.

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Si no quieres quedar atrás frente a tus competidores reales y potenciales, considera y aplica las siguientes fórmulas para posicionar tu empresa y no morir en el intento.

  1. Conoce a la competencia.

Para sobrevivir en el mercado es fundamental conocer a tus competidores, estar al tanto de lo que ofrecen y cuáles son sus fortalezas y debilidades. Esto identificará las áreas en las que necesitas competir y desarrollar estrategias para poder diferenciarte, marcando tu propio sello personal.

  1. Demuestra ser la mejor opción en compromiso con el cliente.

Los clientes valoran las habilidades o talentos de sus asesores comerciales; por lo tanto, busca sorprenderlos con tus conocimientos sobre el producto o servicio en el cual ellos están interesados. Recuerda que en un mercado tan amplio y de competencia más globalizada no debes dudar de lo que sabes ni del valor que intentas transmitir sobre el producto.

Desarrolla un argumento de venta único (PVU) que aproveche lo que desee el cliente. Debe ser preciso y original, para que no deje margen de duda tu ventaja estratégica y competitiva.

  1. Crea contenido de valor genuino desde un blog de marketing. 

Sin enfocarte tanto en el tipo de contenido que generan tus competidores, pero conociendo sus movimientos, busca generar contenido de valor que responda a la cultura de tu empresa. Genera artículos que planteen problemas reales y soluciones reales para tus clientes y que den respuesta a sus principales inquietudes, a fin de que leerlos los lleve a una “call to action”, que promueva la interacción con los representantes de ventas.

El contenido ideal para evitar quedar atrás en la competencia más globalizada debe apuntar a la búsqueda de equilibrio entre calidad y cantidad. Es cierto que la gente busca lo inmediato y no tiene tiempo para detenerse a leer, a menos que el contenido llegue a seducirlo desde las primeras líneas. 

Por eso ofrece contenidos de valor genuino y que se diferencie del resto, porque los usuarios se cansan de ver siempre lo mismo. No es necesario que se escriban artículos muy extensos, pero lo que allí se diga debe ser interesante y a la vez dejarlos con las ganas de más. 

  1. Actualiza tu imagen del blog, innova y sorprende.

De repente sientes que la imagen de tu blog merece un cambio, porque, de hecho, tu empresa está haciendo un cambio de perspectiva empresarial, quizá para despegarse de un esquema empresarial ya anquilosado para sus expectativas futuras. 

Si esto es así, que el cambio se vea reflejado también en la imagen de tu sitio web y blog, haciéndolo más dinámico o amigable para captar la atención de nuevos clientes con un rediseño de la página, por ejemplo. 

  1. Supera las expectativas de tu cliente con una atención personalizada enfocada en mejorar su experiencia con el producto o servicio.

Cumplir con lo que has prometido al cliente es lo mínimo que debes hacer, en tiempo y forma. Esto te va asegurar que el cliente quede satisfecho; sin embargo, no debes quedarte ahí, debes hacer que el cliente se impresione de tu servicio. Para esto es necesario que siempre incluyas algo más de lo que esperaban. Sobrepasar las expectativas de tus clientes te va a dar más que satisfacción.  

  1. Conoce a tu cliente y ofrécele justo lo que necesita.

Investiga bien a tu cliente, ya que las expectativas que tienen con respecto a tu producto pueden cambiar drásticamente. Descubre lo que les importa y trata de redoblar tus esfuerzos en satisfacer sus necesidades. 

  1. Establece un vínculo de confianza con tus clientes, fidelízalos.

Las personas no quieren hacer negocios con empresas, quieren hacer negocios con personas. Las empresas deciden con quién trabajar más por la persona que los atiende que por el producto mismo que les venden. Gánate la confianza de tus clientes, crea empatía y alimenta relaciones de valor con ellos.

  1. Evita el enojo o disconformidad de un cliente. 

En el mundo del marketing suele decirse que “un cliente satisfecho se lo dirá a una o dos personas, en cambio un cliente insatisfecho se lo hará saber a más de diez personas”. No siempre es fácil agradar al cliente, pero por mucho que no puedas ayudarle a resolver su problema no permitas que se vaya molesto, ofrécele opciones. 

  1. Mantén activo siempre un canal de comunicación.

Debes estar interesado en las relaciones a largo plazo, sabes que una vez conseguido un cliente es más fácil retenerlo a conseguir otro nuevo. Dale mucha importancia al seguimiento de tus clientes. Crea un canal de comunicación en el que puedas seguir teniendo contacto con él. Por ejemplo, encuestas de satisfacción, emails, una página en Facebook o Instagram, etc. 

En definitiva, para evitar quedarse atrás en la competencia más globalizada del mundo empresarial, crea una estrategia que abarque todas estas acciones y todas las que se te ocurran sacando el máximo provecho de las herramientas digitales, que son las principales armas del progreso.